Un estudio piloto publicado en 2024 analizó una decocción de cannabis prescrita a adultos con fibromialgia cuyo dolor persistía a pesar del tratamiento convencional. Realizado en el Hospital San Carlo de Potenza (Italia), describió cambios en las puntuaciones de dolor y de calidad de vida a lo largo de seis meses. Estos resultados son preliminares y no demuestran que la infusión de cannabis sea un tratamiento eficaz ni exento de riesgos.
El artículo publicado en Journal of Clinical Medicine describe una mejoría entre los pacientes que completaron el estudio. Su entrada en el registro de ensayos lo identifica como un estudio de un solo grupo sin enmascaramiento. No hubo placebo ni ningún otro grupo de comparación, por lo que los cambios observados no permiten determinar en qué medida se debieron a la propia preparación.
El estudio y sus resultados
El análisis final incluyó a 30 pacientes de los 34 reclutados inicialmente. Dos no empezaron el tratamiento a tiempo y dos lo interrumpieron por efectos secundarios. Se indicó que la flor prescrita contenía un 22 % de THC y menos del 1 % de CBD. Los pacientes la usaron en forma de decocción conforme al protocolo clínico del estudio; estos porcentajes se refieren a la flor, no a la concentración en la bebida final ni a una dosis recomendada para el público.
Entre los 30 pacientes que completaron el estudio, la mediana de la puntuación de dolor bajó de 8 a 4 a lo largo de seis meses, en una escala de 0 a 10. Las puntuaciones de los cuestionarios de salud física y mental también mejoraron en conjunto. Un cambio en la mediana del grupo no significa que todos los participantes experimentaran la misma reducción, y la significación estadística de este estudio no resuelve la ausencia de un grupo de comparación.
Los resultados de seguridad deben incluir a las personas que abandonaron el estudio. Dos pacientes presentaron agitación psicomotora tras la primera administración e interrumpieron el tratamiento. Los 30 pacientes restantes que completaron el estudio no refirieron efectos secundarios durante el mismo. Informar solo sobre quienes lo completaron ofrecería una imagen incompleta; estos resultados no demuestran que la preparación esté exenta de efectos adversos.
Los autores consideraron alentadores los resultados y pidieron ensayos más amplios, aleatorizados y controlados con placebo. Esa recomendación es importante: el estudio piloto puede ayudar a plantear preguntas para futuras investigaciones, pero no puede establecer una eficacia comparativa ni demostrar que esta preparación deba sustituir el tratamiento que ya sigue un paciente concreto.
Implicaciones más amplias para la investigación sobre la fibromialgia
El artículo también revisó diez estudios clínicos anteriores: ocho estudios observacionales y dos ensayos aleatorizados. Utilizaron preparaciones, vías de administración y medidas de resultado diferentes. La investigación con aceites, productos inhalados u otras preparaciones de cannabis no debe considerarse una prueba directa sobre una decocción concreta. La revisión aporta contexto al estudio piloto, en lugar de una respuesta única y uniforme sobre el cannabis y la fibromialgia.
Los cambios en el uso de opioides son una cuestión aparte. La revisión incluyó un estudio observacional sobre aceites de cannabis y patrones de prescripción de medicamentos, pero esto no demuestra que la infusión de cannabis reduzca las necesidades de opioides. En el estudio piloto de Potenza, la interrupción del tratamiento farmacológico previo formaba parte del protocolo del estudio. No fue un resultado de reducción de opioides demostrado de forma independiente y no debe interpretarse como un consejo para dejar los medicamentos recetados.
Lo que la investigación futura debe establecer
Se necesitan estudios controlados más amplios para distinguir los efectos del tratamiento de las expectativas, las fluctuaciones de los síntomas y otras influencias. El estudio piloto se basó en resultados autoinformados y analizó a los participantes que se ciñeron al protocolo, con una muestra final pequeña. La investigación futura debería evaluar tanto los beneficios como los perjuicios, tener en cuenta los abandonos al interpretar los resultados y explicar a qué preparación y a qué grupo de pacientes se aplican sus resultados.
Perspectiva personal
Considero que merece la pena seguir la investigación sobre nuevas opciones para las personas que conviven con dolor persistente. Las mejoras descritas son un motivo para seguir investigando, mientras que los abandonos por efectos secundarios recuerdan que la tolerabilidad debe evaluarse con el mismo cuidado. Describir una preparación como natural no elimina esa responsabilidad ni demuestra que vaya a ayudar a otro paciente.
La posibilidad de reducir la dependencia de otros analgésicos es también una cuestión de investigación importante. Este estudio piloto no la resuelve por sí solo, y las conclusiones extraídas de datos observacionales de prescripción exigen cautela. Los pacientes necesitan una valoración individual de su tratamiento que tenga en cuenta sus medicamentos actuales y sus circunstancias, y no una promesa basada en un estudio pequeño.
Esta investigación contribuye al debate sobre el cannabis y el dolor crónico al aportar observaciones preliminares y señalar las preguntas que siguen abiertas. Su valor práctico reside en orientar mejores estudios y conversaciones más precisas sobre la evidencia. Los trabajos futuros deberían aclarar la eficacia, la tolerabilidad y el uso clínico adecuado sin convertir un resultado inicial alentador en un beneficio garantizado del tratamiento.